Viajando Mucho: El blog de MaraLia
viernes, 14 de abril de 2017
Viernes 14
Último día en Gambia. Hoy hemos ido a Banjul de nuevo, con nuestro amigo Ozzi. Visitamos el Museo Nacional de Gambia, bastante interesante, pero decrépito, como casi todo aquí. El calor ha sido intenso mientras paseábamos por las polvorientas calles de la capital. En un bar nos pudimos tomar un refresco bastante frío. Las calles llenas de gente, animales, coches, polvo, basura, puestillos diversos... También nos hemos comido unas naranjas en la calle, bastante buenas. Luego fuimos a comer al mismo sitio del otro día, aunque la comida estaba esta vez bastante picante.
Al fin hotel, piscina, cerveza y descanso. Luego me he dado un masaje espectacular. Día completo. Xiomara se fue con Ozzi a vivir la noche reggae. A ver si viene contenta, je, je.
jueves, 13 de abril de 2017
Jueves
Hoy ha sido un día bastante tranquilo. Hemos ido con Yancuba (el sobrino de nuestra amiga Nelly) a visitar la fábrica de Batiks en un taxi, caminando a través de las calles de Serekunda?. Compramos un pequeño tapiz y vimos cómo los hacían con cera caliente que es la parte que no se tiñe. Es bastante trabajoso. Al final hemos comprado un pequeño tapiz.
Entonces hemos caminado por las calles polvorientas, repartiendo golosinas entre las criaturas que aparecen por doquier desde que empiezas a repartir. Nos ha llevado a su barrio y nos hemos podido sentar en el patio de sus vecin@s, charlando con tres criaturas y un amigo sastre muy joven. Luego hemos visto su cuarto y el cuarto donde el sastre hacía sus diseños, muy bonitos y currados, con tres máquinas de coser, por supuesto no eléctricas.
Por último hemos comido en el mismo sitio que antes de ayer, otro de los platos locales. (no recuerdo el nombre)
La tarde la he pasado en la piscina, tratando de evitar la charla, aunque es completamente imposible: primero Mister President, un chico de aquí, que quiere establecer amistad con española, para aprender español, ja, ja. Luego, el taxista Ozzi, que se ha ido con Xiomara a dar un paseo a la playa (o eso creo, vete tú a saber), luego la masajista del ojo bizco, que está empeñada en hacerme un masaje, (he quedado con ella mañana, qué le voy a hacer, habrá que hacerse uno) y por supuesto, todo el mundo que pase por aquí, porque es superior a sus fuerzas: tienen que charlar y preguntar. OMG
Lo mejor, haber visto Gambia desde la perspectiva de la gente de aquí, y la posibilidad de practicar el inglés todo el tiempo; lo peor, el esfuerzo que supone hablar en otra lengua todo el rato y la excesiva cercanía y confianza que se toman, seguramente sin mala intención, pero para nuestra cultura, sin duda un comportamiento algo invasor.
El calor hoy también ha apretado, pero ahora, en la piscina, con dos cervezas en mi haber, algo totalmente anecdótico. Je, je...
Espero que Xiomara esté bien, si no vuelve en breve tendré que ir a buscarla, aunque creo que se defiende muy bien sola. Lo gracioso es que hemos dicho que somos hermanas, por lo que tenemos que tener cuidado qué decimos acerca de nuestras respectivas familias. Ummmmm.
Mañana será el último día, así que habrá que aprovecharlo...
miércoles, 12 de abril de 2017
Miércoles 12
Hoy ha hecho un calor espectacular, cuarenta grados! Después del desayuno, que por cierto, no era buffet, porque terminó la temporada (estafeta de correos), nos esperaba nuestro chofer Ozzi en la entrada del hotel. Nos ha llevado, con un calor infernal, mezclado con calima, a un sitio totalmente guiril de reptiles: Snake Park, donde hemos visto, tocado e incluso cogido diversos reptiles, como ¡serpientes!, tortugas y un cocodrilo pequeñito. Estuvo simpático.
Entonces fuimos de nuevo a Tanji, la aldea pesquera que habíamos visitado antes de ayer, pero hoy sin gente. También espectacular... Las barcas cerca de la orilla, miles de gaviotas, algunas mujeres lavando cacharros, hombres empujando barcas... No me atreví a fotografiar a las mujeres cocinando, descansando o alimentando a bebés, porque algunas se mosquean. El pescado está secándose al sol, como las jareas. Lo peor, la basura.
Luego hemos visto unos camellos completamente guiriles, para dar paseitos, y al fin, el museo de Tanji. Imita un poblado tradicional con las casas típicas con el tejado en forma de cono, de paja, con una viga en el centro: había una casa para el jefe, una para los hombres y otra para las mujeres. También una pequeña para las gallinas. Pudimos ver cómo tejía un chico (trabajo tradicionalmente de hombres) con un telar parecido al canario de las traperas. El museo era bastante cutre y cochambroso, pero aquí es lo normal.
Por último fuimos a comer a un sitio donde comen las personas de aquí, y volvimos a comer, por 50 dalasis, un plato expectacular de arroz con pollo muy rico. Esperemos que no nos pongamos malas. La comida está bien cocinada, pero platos y cubiertos, ¿quién sabe? Ja, ja.
La tarde la estamos pasando en la piscina para soportar el calor, entre baño y acoso de mujeres para hacerte un masaje, cervezas y pistachos...
Mañana iremos a ver la fábrica de los batik...
martes, 11 de abril de 2017
Martes 11
Hoy ha sido un día muy aprovechado gracias a nuestra nueva amiga Nelly, a la que hemos conocido en el hotel. Es una holandesa casada con un gambiano que lleva muchos años viniendo y conoce bien cómo funciona el país. Nos propuso ir con ella al Mercado de Serekunda con un guía que es sobrino de su marido. Salimos andando y nos encontramos con el guía fuera del hotel. Nos contó que la calle del hotel funciona como una mafia y los taxis normales no pueden entrar en ella, que son mucho más baratos. De hecho, el vigilante del hotel le dijo que le estaba quitando los clientes, pero ella no se arredró y le dijo que ella era gambiana y podía hacer lo que quisiera. Ya con el guía, cogimos una especie de "pirata" por 8 dalasis cada persona. Fue muy emocionante viajar en ese medio de transporte, junto con la gente local, parando a cada momento, subiendo y bajando gente.
Una vez allí, nos llevó por todo el mercado de Serekunda, un verdadero laberinto de tienduchillas de lo más variopintas: crafts, mochilas, ropas, enseres, verduras, pescado, hasta sombreros. Aprovechamos para comprarnos sendos sombreros coloridos y unas telas de batik muy bonitas.
Una vez recorrido el mercado vimos el hospital de Serekunda, donde ella había trabajado de voluntaria hacía unos años, y entramos a visitarlo. Realmente estaba bastante limpio y las mujeres que trabajaban allí, no sé si médicas o enfermeras (supongo que ambas cosas), nos explicaron lo difícil que resultaba educar a las mujeres que ingresaban para parir, en la importancia de su cuidado para su propia salud. (la de la madre sobretodo). Parece que las cosas están cambiando y se empieza a trabajar en ese sentido. Realmente muy interesante visita.
A medio día fuimos a comer a un restaurante para gente de Gambia y pudimos volver a probar la comida gambiana, pero a un precio mucho más barato que ayer (150 dalasis por persona). La verdad es que no sabemos si nos sentará mal, pero esperemos que no.
Hemos vuelto en taxi (de los amarillos, que son los corrientes aquí, no del hotel) que nos ha costado muy barato (creo que 10 dalasi por persona, o algo así)
Le hemos dado al guía, llamado Yoncuba, 300 dalasis por consejo de Nelly. Un precio, realmente barato.
Para terminar el día, bañito en la piscina y caminatita al Palm Beach Hotel para recuperar el gorro de Xiomara que se le quedó ayer. De paso nos tomamos un par de cervezas.
Ahora estoy en la piscina y Xiomara durmiendo la siesta. Vamos a ver qué hacemos mañana, que habíamos quedado con Ozzi para ir al poblado Kunta Kinte, pero nos ha parecido supercaro viendo lo que nos costó lo de hoy.
lunes, 10 de abril de 2017
Lunes
Día hoy alucinante. Primero fuimos a comprar golosinas para repartir entre las criaturas, que te piden continuamente. Luego fuimos al pueblo Lamin Lodge, que se dedican a recolectar lapas, almejas y diferentes animales de este tipo para comer y luego con las conchas hacen diferentes cosas: las dejan secar y las escachan para hacer una especie de cal para encalar las casas, las usan como cemento, para que las gallinas pongan más huevos... Tienen montañas de conchas... En medio del poblado hay un árbol que llaman "Elephant tree", lleno de anuncios de colorines que ponen en internet. Ahí cogimos una especie de cayuco a remos y nos llevaron a una isla llena de huertas. Para regar hacen hoyos en la tierra que se llenan de agua por las aguas subterráneas y la sacan con baldes. Trabajo tremendo. Los hombres cavan los surcos y los hoyos, las mujeres plantan y recolectan. El viaje en barco muy divertido, para entrar y salir del cayuco nos llevaban a la sillita de la reina, como dos reinas que somos. Ja, ja. Creo que nos estafaron con el precio, pues nos cobraron 1400 dalasi a cada una y les tuvimos que dar propina. Según Xiomara eran 700 ida y vuelta, pero en fín, esto es así.
Después del viajecito en cayuco fuimos a visitar un mercado de madera "Craft Market", no recuerdo el nombre del pueblo. Nos tomamos una cocacola y yo compré naranjas y me comí una bastante buena. Es un poco lata lo de los craft market, porque tod@s l@s vendedors quieren que entres en su tienda: "solo mira, mira", pero se mosquean y te persiquen si no compras... En realidad no se mosquean mucho, pero insisten e insisten...
Luego nos fuimos a la Playa Paradise, bastante guiril, aunque curiosa. Estás en la playa y te encuentras una vaca, por ejemplo. Allí nos tomamos la cerveza pertinente y comimos frutos secos y una papas fritas.
Por la tarde fuimos a la aldea de Tanji en la que llegan los barcos con los pescados: alucinante. Una mezcla de olores, colorido, sonidos... El atardecer y los barquitos a contraluz, las mujeres con recipientes en la cabeza, con criaturas a la espalda, los hombres con carruchas, con palanganas llenas de pescado, gritos, risas, movimiento, las olas, los barcos... Algunas personas no les gusta que les hagan fotos, por lo que preferí guardar la máquina y disfrutar del momento... Lo peor, la basura que campa por todos lados y el olor penetrante del pescado. Vimos dónde ahumaban el pescado: una especie de barbacoa gigante, tapada, llena de millones de moscas. Uffff, otro mundo. Por último nuestro guía Ozzi nos dejó en el hotel donde nos habíamos tomado la cerveza el primer día y cenamos los platos típicos: una especie de estofado de carne con verduras y un pollo con salsa de manises, acompañado de arroz blanco y arroz rojo, muy rico...
Caminamos de vuelta a nuestro hotel y mañana será otro día...
domingo, 9 de abril de 2017
Domingo
Hoy es nuestro primer día en Gambia. Hemos desayunado en el hotel y hay que decir que el desayuno es bastante potable: algo de fruta (no mucho), tomate, pepino, queso, salchichas, huevos, una especie de churros, tostadas, pan, mermelada, mantequilla... El café es soluble pero no está mal. Hemos contactado con una Holandesa de nuestra edad que está casada con un gambiano y lleva tiempo viniendo. Luego hemos salido y en el hotel hemos pedido un taxi, nos han traido a Ozzi, un buen tipo, joven y muy agradable. El coche, bastante destartalado (de hecho se le picó una rueda), le falta una ventanilla atrás, sin cinturones en la parte trasera, pero limpio. Nos ha llevado hasta Banjul y allí hemos pateado el Albert Market, muy famoso. Ya nos advirtió que no sacáramos fotos sin permiso, porque la gente se puede mosquear. No nos atrevimos a hacer casi ninguno. Es muy curioso, pero muy pobre, abigarrado y laberíntico. Recuerda un poco al de Marrakesh. La verdad es que con él nadie nos molestaba. Las criaturas se te acercan y te piden "sweets". Nos pateamos el mercado y luego caminamos por toda la ciudad. Está cayéndose a cachos: chabolas, casuchas, calles sin asfaltar, burros, cabras (u ovejas), todo cubierto por una capa de polvo naranja. Cuando se le pinchó la rueda, caminamos un rato solas y enseguida aparecía alguno a hablar con nosotras, ofreciéndose para acompañarnos. Unos niños se nos acercan muy divertidos, con un ratoncito amarrado con un cacho de cable, como juguete. Tan felices. Me imagino a las madres de mis alumn@s poniendo el grito en el cielo. Todo está lleno de basura y arretrancos. Lo dicho, pobre de necesidad.
Luego nos llevó al Crocodile Pool, un parque con un lago lleno de cocodrilos y un pequeño museo donde pudimos ver instrumentos musicales y fotos antiguas de la época colonial. Ver los cocodrilos no me impresionó demasiado, porque había ido al Cocodrilo Park que tienen un montón. Estos los podías tocar, pues sólo comen pescado y no son tan grandes. Curioso dato es que se considera lugar sagrado, sobre todo para mujeres que se quieren quedar embarazadas: rezan y se mojan con el agua del lago y, después de 9 mese: ¡milagro!. Eso sí, tienes que creer en ello para que funcione.
Por último nos llevó a Monkey Park: gran pateo en un bosque donde un montón de monos chiquitos (no sé la raza) se te acercan si les das manises (que previamente te han vendido en la entrada). Yo, de maúra, saqué mi bolsita, y un mono espabilado me la arrebató de cuajo y salió abierto, dejándome con tres palmos de narices. Terminamos agotadas de tanto pateo, pero contentas. El viaje del día, incluyendo taxi y guía nos costó 2.000 dalasis y le dimos 500 de propina. Unos 52 euros.
Tocaba bañito en la piscina (Xiomara no quiso) y cervecitas acompañadas de nuestro aprovisionamiento de frutos secos. ¡La vida es muy bella! Eso sí, al rato aparecieron tres monos (de los mismos del parque, se ve que proliferan) y nos asaltaron la mesa, llevándose el resto de la bolsa. (por segunda vez en un día, mecachis en la mar)
Para cenar (a las 7) fuimos al restaurante chino del hotel, cuyo cocinero es gambiano (surrealista, lo sé). Tanto el camarero, como el cocinero trataron de sacarnos a la vida nocturna de Gambia... Uf, no estamos para esos trotes. Recogidas tempranito como es nuestra costumbre en los viajes, que mañana será otro día. Puedo estar contenta, que he practicado Inglés por un tubo.
sábado, 8 de abril de 2017
GAMBIA 2017
Este es nuestro noveno viaje!
Hoy a medio día hemos llegado a Banjul (Gambia) con mucho calor. El hotel es muy cutre pero parece mas o menos limpio. Al llegar no teníamos toallas ni papel higienico, pero al pedirlo nos lo pusieron. Eso sí, todo el personal se te presenta, te da la mano, te pregunta tu nombre... Salimos a dar una vuelta y a la puerta del hotel, hay un tipo que se ofrece para acompañarnos. Nosotras le decimos que preferimos ir solas, pero insiste. Al final, fuera del hotel hay otro chico que nos sigue y empieza a hablarnos. Xiomara camina muy rápido, pero yo me quedo atrás y me alcanza. Nos acompaña todo el camino, yo aprovecho para practicar inglés y me relajo. Está claro que aquí, dos mujeres solas son blanco para vender, te ofrecen compañía, protección y al final te venden una loción antimosquitos. Bueno, hay que relajarse y disfrutar😂
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